Vista panorámica de la Alcazaba de Almería con la ciudad al fondo

Guía de Almería: Cabo de Gata, Desierto y la Alcazaba

Almería es la provincia andaluza que menos se parece a la imagen que la mayoría tiene de Andalucía. Aquí no hay grandes catedrales góticas ni campiñas de olivos hasta donde alcanza la vista ni el bullicio turístico de la Costa del Sol. Lo que hay es un desierto de verdad, un parque natural costero con algunas de las playas más limpias del Mediterráneo, y una ciudad que fue el puerto más rico del califato y que hoy es, probablemente, la capital andaluza menos saturada.

La provincia es la más oriental de Andalucía y la más árida de toda Europa. Eso, que suena a defecto, es su mayor activo: la luz es distinta, la vegetación es otra, el paisaje se parece más al norte de África que al sur de España. De hecho, aquí se han rodado más de trescientas películas, desde los spaghetti western de Sergio Leone hasta Juego de Tronos y Exodus.

Cabo de Gata: el Mediterráneo como era antes

El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar es el espacio protegido costero más extenso de Andalucía: sesenta y tres kilómetros de litoral con acantilados volcánicos, calas de arena dorada, fondos marinos con una biodiversidad excepcional y una ausencia casi total de urbanización masiva.

La diferencia con otras costas españolas es que aquí, hace unos quince millones de años, hubo una intensa actividad volcánica. Eso creó un paisaje único: coladas de lava petrificada que caen al mar formando acantilados negros, chimeneas volcánicas que la erosión ha dejado al descubierto, y arena que en algunas playas es dorada y en otras casi negra.

Las mejores playas:

  • Playa de los Genoveses: un kilómetro de arena fina en una bahía casi circular protegida por dunas fósiles. No hay chiringuitos, no hay sombrillas de pago, no hay nada salvo la playa y el mar. En verano se llena, y el acceso se regula para proteger el parque (aparcamiento limitado, conviene llegar temprano).
  • Playa de Mónsul: arena negra volcánica y una enorme roca de lava solidificada que emerge del agua a pocos metros de la orilla. Esta roca es uno de los iconos del parque — sale en Indiana Jones y la Última Cruzada. Al fondo se ven los arrecifes de Mónsul, un pequeño archipiélago de origen volcánico.
  • Cala de San Pedro: solo se puede llegar a pie (unos dos kilómetros de sendero desde Las Negras) o en kayak. Es una cala aislada con una comunidad de hippies que llevan aquí desde los setenta viviendo en las cuevas del acantilado. No esperes comodidades, pero sí un lugar fuera del mundo.
  • Playa de los Muertos (entre Carboneras y Agua Amarga): a pesar del nombre, una de las playas más bonitas de Almería. Agua cristalina, piedras pulidas en lugar de arena en parte de la playa, y un sendero de bajada con vistas panorámicas.

Para comer pescado fresco en la zona, los pueblos de Las Negras, Agua Amarga y La Isleta del Moro tienen restaurantes con pescado del día. En La Isleta del Moro, el restaurante La Ola sirve arroces marineros con vistas al puerto que se recuerdan.

El Desierto de Tabernas: el único desierto de Europa

A solo treinta kilómetros al norte de la capital está el Desierto de Tabernas, una extensión de cárcavas, ramblas y cerros erosionados con una media de precipitación anual inferior a 250 mm. Aquí se grabaron El bueno, el feo y el malo, La muerte tenía un precio y Por un puñado de dólares.

Los decorados de aquellas películas se han reconvertido en parques temáticos del oeste. Son para turistas, sí, pero están bien hechos:

  • Mini Hollywood (Oasys): el más grande, con espectáculo de vaqueros en vivo y un pequeño zoo.
  • Fort Bravo: mejor conservado que Mini Hollywood, con decorados originales más cuidados.
  • Western Leone: más pequeño y menos masificado, ideal si no quieres aglomeraciones.

Entre diciembre y marzo, el desierto se transforma cuando las lluvias —escasas pero puntuales— hacen brotar una alfombra verde efímera sobre los cerros pelados. Es el llamado “desierto florido” y es breve pero espectacular.

La capital: Almería ciudad

La ciudad de Almería suele ser el lugar donde la gente duerme para ir a Cabo de Gata o al desierto, y es un error tratarla solo como base de operaciones. Tiene uno de los conjuntos monumentales más interesantes de Andalucía que casi nadie visita.

La Alcazaba de Almería es la fortaleza islámica más extensa de España después de la Alhambra. Construida por Abderramán III en el año 955 y ampliada por el rey taifa Hayran en el siglo XI, domina la ciudad desde el cerro de San Cristóbal. La entrada es gratuita para ciudadanos de la UE. La vista desde el tercer recinto sobre el barrio de La Chanca —casas encaladas que trepan por la ladera formando un mosaico de cubos blancos— es una de las más fotogénicas de la provincia.

La Catedral de Almería tiene aspecto de fortaleza porque se construyó a mediados del siglo XVI con esa doble función: templo y refugio defensivo contra los piratas berberiscos que asaltaban la costa. Es el único ejemplo de catedral-fortaleza de España. Sus bóvedas góticas y su girola renacentista contrastan con los contrafuertes exteriores que parecen los de un castillo.

El Museo Arqueológico de Almería está dedicado a dos culturas autóctonas: Los Millares (una civilización del Cobre, 3200-2200 a.C., con un asentamiento fortificado a las afueras de la ciudad que se puede visitar) y El Argar (Edad del Bronce, 2200-1500 a.C.). La exposición está muy bien presentada y te da contexto de por qué esta tierra lleva habitada más de cinco mil años.

Para comer en la ciudad, la calle Las Tiendas y sus alrededores concentran bares de tapas tradicionales. El Casa Puga (calle Jovellanos, 7) es el más antiguo, con más de cien años de historia, barra de madera gastada y jamón colgado del techo.

Gastronomía almeriense

La cocina de Almería es la más humilde de Andalucía, y probablemente por eso es también una de las más genuinas:

  • Gurullos: pasta artesanal en forma de grano de arroz que se cuece a fuego lento con conejo, perdiz o costillas de cerdo. Un plato de origen pastoril que apenas encuentras fuera de la provincia.
  • Migas de harina de sémola: a diferencia de las migas de pan de otras zonas de Andalucía, aquí se hacen con harina de sémola y se acompañan de tajás (trozos de carne frita), pimientos verdes, boquerones y rábanos. Platos generosos.
  • Pescado de la lonja: en Almería el pescado es el protagonista. Las gambas rojas de Garrucha, el calamar de potera de Carboneras, la jibia (sepia) encebollada.
  • Tomate raf: cultivado en los invernaderos del poniente almeriense, este tomate de piel fina y sabor intenso es una rareza que se exporta a media Europa. En su lugar de origen, simplemente se corta en rodajas con aceite de oliva y sal.

Cuándo ir a Almería

Almería tiene el mejor clima de Andalucía para el turismo durante casi todo el año. Los inviernos son muy suaves (media de 16°C en enero) y los veranos calurosos pero con brisa marina.

La primavera y el otoño son las mejores estaciones: el campo reverdece, las playas están casi vacías fuera de los fines de semana, y las temperaturas son perfectas para hacer senderismo por Cabo de Gata.

Si viajas en verano, planifica las visitas al desierto y a la Alcazaba a primera hora de la mañana (antes de las 11) y deja las tardes para playa o siesta. El agua en la costa almeriense es más fría que en el resto del Mediterráneo andaluz —el Atlántico entra por el Estrecho y la corriente enfría esta zona—, lo que en agosto es un alivio.

Para más destinos andaluces, visita las guías de Granada y Málaga. Si te interesa el patrimonio islámico, Córdoba es parada obligada.

Preguntas frecuentes

¿Hace falta coche en Almería? Sí, casi imprescindible. El transporte público entre los pueblos de Cabo de Gata es limitado, y para el desierto no hay transporte público directo.

¿Cuántos días necesito? Tres días como mínimo: uno para la ciudad y la Alcazaba, otro para Cabo de Gata, y otro para el desierto y los pueblos del interior. Si puedes alargar a cinco, mejor.

¿Merece la pena el desierto de Tabernas o es muy turístico? Los parques temáticos del oeste son abiertamente turísticos, pero están bien hechos y los niños los disfrutan. El paisaje desértico en sí es el verdadero atractivo, y puedes recorrer las ramblas y cárcavas sin entrar en ningún parque temático. Para eso no hay que pagar entrada.

¿Son seguras las calas de Cabo de Gata para niños? La mayoría sí. Los Genoveses y Mónsul tienen aguas tranquilas y poca profundidad en la orilla. Las calas de acceso más complicado (San Pedro, algunas de la zona de Rodalquilar) son menos recomendables con niños pequeños.