Playas de Cabo de Gata: Las Mejores Calas y Playas Vírgenes de Almería
El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar tiene setenta kilómetros de costa donde la mano del hombre apenas ha tocado nada. Aquí no hay hoteles a pie de playa, ni paseos marítimos con palmeras, ni la infraestructura turística que uno asocia con el Mediterráneo español. Lo que hay es arena dorada y negra —herencia de la actividad volcánica de hace quince millones de años—, acantilados de lava petrificada que caen al mar, y un agua transparente que en los días de calma parece más caribeña que mediterránea.
El Cabo de Gata es el punto más árido de Europa. Llueve menos de doscientos litros al año y eso, que suena a defecto, es lo que ha salvado la costa del pelotazo urbanístico: la agricultura no era rentable, el turismo de masas buscaba terrenos más fértiles, y el parque — declarado en 1987 — congeló lo que quedaba. Esta es una guía de las playas que no te puedes saltar, ordenadas de norte a sur.
Playas principales de norte a sur
Playa de los Genoveses
Es la más famosa y la que todo el mundo quiere visitar. Un kilómetro de arena fina y dorada en una bahía casi circular, protegida por dunas fósiles y con la silueta del cerro de los Frailes al fondo. La playa es abierta — el Atlántico entra en forma de corriente fría — y en días de viento de levante el oleaje es fuerte, pero en días de poniente o calma es perfecta.
El acceso está regulado en verano: hay un aparcamiento con plazas limitadas y cuando se llena, cierran el paso. En julio y agosto, a las diez de la mañana ya puede estar completo. La alternativa es dejar el coche en San José y recorrer los dos kilómetros de camino de tierra andando. Merece la pena: el camino discurre entre pitas, palmitos y chumberas con vistas al mar, y la caminata prepara el cuerpo para el baño.
En la playa no hay chiringuito, no hay tumbonas, no hay nada. Lleva agua, comida y sombrilla. La arena es fina y el fondo es de arena también, sin rocas, lo que la hace ideal para nadar.
Playa de Mónsul
A dos kilómetros al sur de los Genoveses, Mónsul es la playa más cinematográfica del parque: aquí se rodaron escenas de Indiana Jones y la Última Cruzada (Sean Connery espantando gaviotas con un paraguas) y de Historia de un beso.
El icono de Mónsul es una enorme roca de lava solidificada que emerge de la arena a pocos metros de la orilla, como un monumento natural al que la erosión ha dado formas caprichosas. La arena es gris oscura, casi negra, por el origen volcánico, y en verano quema los pies hasta que te metes en el agua.
El acceso es más fácil que Los Genoveses: hay un aparcamiento de tierra a pocos metros de la playa. La cuesta de bajada es pronunciada pero está habilitada con pasarelas de madera. En temporada alta también se llena pronto.
El viento en Mónsul moldea una duna de arena que sube desde la playa hacia los acantilados. Los niños se tiran por esa duna rodando. Si llevas niños, es inevitable.
Cala de San Pedro
No puedes llegar en coche. La única forma de acceder es caminando desde el pueblo de Las Negras (unos dos kilómetros de sendero costero, fácil y bien señalizado) o en kayak desde la playa de Las Negras. Esto filtra de golpe al noventa por ciento de los visitantes y hace que San Pedro sea la cala más tranquila del parque incluso en agosto.
La cala tiene arena gruesa y aguas de un azul intenso. En el acantilado trasero hay una pequeña comunidad de hippies que llevan instalados aquí desde los años setenta, viviendo en las cuevas excavadas en la roca. Plantan sus huertos, pescan, y viven al margen del turismo. Hay una fuente de agua dulce que mana de la roca y un par de chiringuitos que sirven pescado fresco.
San Pedro es el lugar al que vienes a pasar el día entero. No hay cobertura de móvil. No hay nada que hacer salvo bañarte, leer, caminar y mirar el horizonte. Esa es la idea.
Playa de los Muertos
Está en el extremo norte del parque, entre Carboneras y Agua Amarga, y a pesar del nombre, es una de las playas más bellas de la costa almeriense. El nombre viene de que antiguamente las corrientes arrastraban hasta aquí los cadáveres de los naufragios, no de que sea peligrosa para el baño.
La playa es de piedras pulidas en lugar de arena en algunas zonas, con cantos rodados blancos y grises que el mar ha redondeado durante siglos. El agua es excepcionalmente clara porque no hay arena en suspensión que la enturbie. En días de calma, el efecto visual es el de una piscina natural gigante.
El acceso: hay que dejar el coche en un aparcamiento junto a la carretera y bajar un sendero de unos quince minutos. La bajada tiene escalones de piedra y barandillas en los tramos más empinados, pero no es apta para personas con movilidad reducida. Arriba, en el mirador, hay unas vistas del litoral que justifican el viaje aunque no bajes a la playa.
Playa de la Media Luna y Cala del Plomo
Más pequeñas y más escondidas que las anteriores, estas dos calas al sur del parque (cerca de Agua Amarga) son perfectas para quien busca intimidad. La Media Luna tiene forma de concha y arena fina. Cala del Plomo es de cantos rodados y suele estar casi vacía incluso en julio.
El acceso a ambas es por pistas de tierra. El firme está en buen estado pero un coche bajo puede sufrir en algunos tramos. Mejor sin prisa.
Pueblos para dormir y comer
San José es el pueblo más turístico del parque y la base de operaciones más cómoda. Tiene de todo: supermercados, restaurantes, tiendas de alquiler de kayaks y bicicletas. Por la noche, el paseo marítimo se llena de terrazas.
Agua Amarga es más tranquilo. Un antiguo pueblo de pescadores convertido en destino de segundas residencias discretas. Las casas son blancas con puertas y ventanas azules. Hay buenos restaurantes de pescado en el paseo marítimo y la playa del pueblo es pequeña pero agradable.
Las Negras es el pueblo hippie del parque. Ambiente relajado, tiendas de artesanía, bares con música en directo por la noche. El mejor lugar para cenar pescado fresco es el restaurante La Ola, con terraza junto al mar.
Consejos prácticos
- Coche imprescindible. Sin excepciones.
- Agua y comida: muchas playas no tienen servicios. Lleva lo que necesites y recoge la basura.
- Protección solar: el sol aquí pica aunque no haga calor. El viento engaña.
- Medusas: en verano, algunos días aparecen medusas (sobre todo con viento de levante). Las calas más protegidas (San Pedro, la Media Luna) suelen librarse.
- Mejor época: junio y septiembre son perfectos. Julio y agosto son buenos pero con más gente. Mayo y octubre también funcionan, con el agua algo más fría.
Si quieres saber más sobre la provincia, consulta la guía completa de Almería. Y si te interesan otros destinos de playa en Andalucía, las guías de Cádiz y Málaga también tienen costas espectaculares.